El manejo de maderas duras (como roble, nogal, haya, teca o caoba) conlleva riesgos laborales significativos, principalmente por la generación de polvo fino durante procesos de mecanizado (lijado, corte, aserrado) que está clasificado como agente carcinógeno para el ser humano.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) sitúa al polvo de maderas duras en el Grupo 1, destacando su relación con el adenocarcinoma de fosas nasales y senos paranasales.

Clasificación:

  • Grupo 1. Carcinógeno para el ser humano.
  • Grupo 2A. Probablemente carcinógeno para el ser humano.
  • Grupo 2B. Posiblemente carcinógeno para el ser humano.
  • Grupo 3. No clasificable como carcinógeno para los humanos.

Documentación referente Instituto Seguridad y Salud Laboral Estatal y Autonómico: